
Denim: un tejido, mil destinos
Hay un hilo invisible que llega directamente desde el Oeste del siglo XIX hasta las calles de las metrópolis contemporáneas. Está hecho de algodón, tejido con la técnica de la sarga, teñido con índigo natural o sintético, y resiste a los lavados, las modas y las revoluciones sociales. Este hilo se llama Denim y durante más de ciento cincuenta años ha acompañado a mineros, estrellas del rock, activistas, diseñadores de moda y gente corriente en su vida cotidiana.
El encanto del tejido índigo reside en su capacidad para cambiar sin perder su esencia. Se destiñe, se arruga, se rasga… pero cuanto más envejece, más personal se vuelve. Llevar unos vaqueros desgastados es llevar una crónica íntima: arrugas en las rodillas que recuerdan los veranos en bicicleta, abrasiones en el bolsillo del pecho que hablan de monedas y llaves, un dobladillo desgastado que revela kilómetros de pasos.





